Lo único que pudiera retardar mi muerte

Gibara, 12 de Octubre 2016

A: Dirección provincial de Salud Pública Holguín.

De: Pavel Bauta Madruga, con dirección particular en Avenida de Avila S/N E/Cavada y Leyva, Gibara, Holguín.

Señor(a):

Me dirijo a usted como último recurso para mi vida.

Soy paciente de cáncer de pulmón desde hace varios años y fui tratado con la vacuna que se creó con el fin de retardar los síntomas de esa fatal enfermedad desde el 2010 cuando se estaba haciendo el ensayo clínico de dicho medicamento,(en otras palabras fui cogido como conejillo de india),al ver que la vacuna tenía resultados satisfactorios me estuvieron tratando un tiempo más.

Hace más de dos años que no se me permite ese tratamiento y nadie sabe darme una respuesta convincente, cada vez que voy a preguntar cuando me toca me dicen que la vacuna no ha llegado más o siempre inventan una disculpa, cuando yo sé que siguen tratando a otras personas con ese mismo padecimiento.

Yo estoy desesperado pues en estos momentos mi estado de salud está en decadencia y tengo miedo morir y dejar a mi hija sola pues solo cuenta con 16 años y no tiene mamá y yo soy su único sustento, estoy jubilado por enfermedad y mi pensión es de 270 pesos, que no me da ni para la merienda de mi hija. Yo me pregunto dónde está la asistencia médica que tanto habla este gobierno? Son capaces de mandar médicos y medicinas gratuitas a otros países y nosotros tenemos que implorar o muchas veces pagar para ser atendidos.

Quiero decirle que soy combatiente internacionalista de Angola en los años 1982 al 1984 y jamás he tenido ayuda por parte de los combatientes, incluso ni casa tengo pues me han negado esa posibilidad. Hoy estoy desesperado y me dan la espalda sin importarles que un día ofrecí mi vida a cambio de nada.

Mi alimentación es muy pobre, es lo que aparece diario y la dieta que me dan es una libra de pollo una vez al mes. Lo único que pudiera retardar mi muerte es esa vacuna que se me está negando.

Quisiera se analizara mi caso y se me dé respuesta. Quiero decirle que no tengo miedo a la muerte porque es un proceso natural, pero quisiera que pasara cuando ya mi hija esté encaminada en la vida. Me da mucha tristeza pensar la posibilidad de dejar a mi hija sola y ni siquiera dejarle un lugar donde vivir.

Defensores del Pueblo: Miguel Batista Meriño, José Ramirez Marrero y María Teresa García Rojas Delegada del CID en Gibara.

By | 2018-01-08T12:58:11+06:00 24 enero, 2017|Categories: Defensoría del Pueblo, Derechos Humanos, Sanidad, Servicios Públicos|0 Comments

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