Torturas físicas y sicológicas desde la prisión

José Antonio Pagarizabal Flores

Artemisa, 16 de octubre de 2017

Mi Nombre es José Antonio Pagarizabal Flores, soy vecino de calle 27 # 4618, entre 46 y 48, Artemisa.  Opositor desde 1993, fui brutalmente torturado por la tiranía castro-comunista mientras me encontraba recluido en la prisión de máxima seguridad de Guanajay. También fui sometido a electrochoques en el hospital siquiátrico de la Habana, más conocido como Mazorra, dejándome en pésimas condiciones. 
Prisión de Guanajay
Cumplí 17 años y seis meses de prisión en un ambiente de total hostilidad contra mi persona, siendo víctima de salvajes golpizas propinadas por oficiales y reos, estos últimos prestándose para tales actos a cambio de algunos beneficios. 
Fui miembro activo de la Delegación ‘’Camilo Cienfuegos’’ de Cuba Independiente y Democrática –CID— de este municipio la cual me vi obligado a abandonar por los problemas de salud mental que padezco, producto de los actos de tortura sicológicas contra mi practicados durante los años de condena que cumplí de manera íntegra en dicha prisión donde los reclusos valen menos que un perro.
La Delegación del CID en esta ciudad me ha apoyado en la medida de sus posibilidades en no pocas ocasiones, para poder sostenerme ya que por mi situación especial yo debía recibir una pensión del gobierno, ayuda esta que me fue eliminada de manera injustificada hace ya algunos años, quedando en un total desamparo.  
Mi situación en estos momentos no puede ser peor por lo que me dirigí a la Defensoría del Pueblo para dar a conocer mi caso y que este sea del conocimiento público ya que como yo, existen miles de cubanos arrastrando una existencia indecorosa, víctimas de los desafuero de un régimen elitista y despótico por naturaleza. 
Por Mileisis Vigoa, Delegada del CID en Artemisa y los Defensores del Pueblo, Maikenis Díaz, Rodolfo Vigoa y Yosvany Billodre. 
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